viernes, 28 de julio de 2017

EL CONVENTO DE PADRES MERCEDARIOS (1787-1837). LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES.


La Virgen de las Nieves, patrona de Arcos, a su paso por el colegio el 5 de agosto de 2015.

La talla de la Virgen de las Nieves cuenta la tradición que fue encontrada por unos pastores a mediados del siglo XIII, habiéndola ocultado los cristianos en su retirada frente a los musulmanes. En el lugar del hallazgo fue construida una ermita. La imagen fue acrecentando el fervor de los fieles a raíz de los milagros que le fueron atribuyendo con el paso del tiempo. En época de sequía era sacada en rogativa. El 28 de abril de 1640 el Cabildo, haciéndose eco del fervor popular declaró fiesta el 5 de agosto. El Arzobispo de Sevilla concedió la declaración de “fiesta de precepto” so pena de pecado mortal, “absteniéndose de todas las obras serviles y de todo trabajo en la dicha ciudad”.

Los P.P. Mercedarios Descalzos se habían establecido en Arcos en 1639 y habían ocupado  la ermita que estaba situada al final de la actual calle Camino de las Nieves, cerca del arroyo, donde  venía siendo venerada  la imagen de Nuestra Señora de Las Nieves desde hacía siglos. Dicha ermita fue objeto de mejoras a lo largo del tiempo por parte de los P.P, Mercedarios. Durante décadas, la vida allí transcurrió sin incidencias destacables salvo el efecto de los terremotos de 1680 y sobre todo, el de 1755, que dejaron a la ermita en un estado deplorable. Debido a dicha circunstancia, los religiosos tomaron la determinación de buscar un nuevo lugar donde establecerse, solicitando para ello el antiguo convento de los jesuitas, donde terminaron siendo alojados, y junto a ellos, la imagen de la Virgen de las Nieves.

Para poder continuar la labor educativa que se había venido realizando en el antiguo convento, al tener que cederlo a los mercedarios, se alquilaron, en nombre del Rey Carlos III, unas casas en la calle Deán Espinosa número 7,  la cual fue conocida por la Casa de las Escuelas.

C/ Deán Espinosa 7. Casa de las escuelas.

La devoción por el pueblo de Arcos de la Virgen de las Nieves fue potenciado más si cabe por los P.P. Mercedarios durante los 50 años que la imagen estuvo en el edificio, al que, por tal motivo, desde entonces se le denominaría popularmente “de las Nieves”, habiendo llegado tal apelativo hasta la actualidad. Éstos solían organizar grandes fiestas en su honor, contribuyendo para ello económicamente muchos fieles.

La Virgen de las Nieves había sido nombrada copatrona de la ciudad de Arcos en 1740. Por tanto, en su estancia en el exconvento jesuita ya figuraba la imagen con el cetro que la presenta como patrona. Este grabado de 1824 atestigua tal circunstancia.


“Milagrosa imagen de Nuestra Señora de las Nieves Patrona de la Ciudad de Arcos de la Frontera que se venera en el Convento de Mercedarios Descalzos. 1824”.

La talla se mantuvo en el exconvento jesuita hasta el momento en que fue dictada la desamortización de las órdenes religiosas decretada por Mendizábal en 1835. El convento fue abandonado definitivamente por los P.P. Mercedarios en 1837, trasladándose entonces la imagen de la Virgen a la Parroquia de Santa María, la que sería su ubicación definitiva.

El único vestigio que queda en el edificio de las Nieves del paso de los P.P. Mercedarios es el escudo de la Orden de la Merced, ubicado en las escaleras de subida a la segunda planta. Este escudo se hallaba desde hacía décadas semioculto tras manos de pintura amarilla, aunque también lo he conocido pintado completamente de gris. Por ello decidimos recuperar los colores originales con el objeto de darle un mayor empaque, al mismo tiempo que tratamos de poner en valor la Historia de nuestro centro.
     
 
Pintado de amarillo, deteriorado.

Después de la restauración.






Bibliografía: Número Extraordinario de Las Calles de Arcos."Nuestra Señora de las Nieves". Autor Víctor Marín Solano.

1767-1787 REAL CASA DE LAS ESCUELAS.

Escudo de España. Carlos III.
El 3 de abril de 1767 se produjo la expulsión de los jesuitas de Arcos, cuya labor instructiva era cuestionada en los últimos tiempos por el gobierno de Carlos III. Aun así, siendo conscientes del vacío educativo que dejaba en nuestra ciudad la ausencia de los religiosos, el colegio volvió a abrirse por orden del rey tomando la denominación de Real Casa de las Escuelas. Se aplicó a su sostenimiento y pago de profesores una mínima parte de los dos millones de reales (entre bienes, fincas y servicios) que el estado había incautado como si hubiese pertenecido a los jesuitas, siendo en realidad propiedad de la fundación del colegio, como había sido la voluntad de Ana de Trujillo y posteriormente Diego de Virués a mediados del siglo XVII. Aquellas propiedades no fueron nunca de los jesuitas y, por tanto, nunca debieron haberse incautado y vendido. Ante tamaña injusticia, “el Ayuntamiento de Arcos reclamó justificando documentalmente que los bienes expropiados nunca habían pertenecido a la Compañía de Jesús. Carlos III decidió restituir el edificio, pero como una donación de S.M., no como una devolución de algo indebidamente apropiado” (1).

Sobre el dintel de la portada de la antigua capilla, Carlos III ordenó colocar el escudo de España con las flores de lis de los borbones, para que quedara bien visible la regia donación.

Se suprimió la Teología y “quedaron provisionalmente encargados de la enseñanza en el colegio un catedrático de gramática, un repetidor, un maestro de escribir y otro de leer, cuyos cargos fueron confirmados por el rey Carlos III en su Real Decreto de 28 de septiembre de 1768. Disfrutaban dichos profesores los sueldos de 350 ducados el catedrático, 200 el repetidor, 250 el maestro de escritura y 200 el maestro del lectura para cuyos salarios contribuía el Ayuntamiento con 200 ducados, abonándose el resto del fondo de temporalidades de la suprimida Compañía” (2).

El Ayuntamiento fue retirando poco a poco la subvención que otorgaba para pagar a los profesores, debido a las dificultades económicas que atravesaba, al mismo tiempo se terminaron de vender las fincas que anteriormente habían administrado los jesuitas y cuyos beneficios sostenían al centro docente, por lo que el colegio fue paulatinamente abandonado.

(     1)   Heráldica de Arcos de la Frontera. José Antonio Delgado y Orellana. 1984
(     2)   Apuntes para una historia de Arcos de la Frontera. Miguel Mancheño y Olivares.



martes, 25 de julio de 2017

LA EXPLOSIÓN DE CÁDIZ DE 1947 Y LA SOLIDARIDAD DE LOS ESCOLARES ARCENSES.

Dentro de unos días, el 18 de agosto próximo, se cumplirán 70 años de la gran explosión que tiñó de rojo el cielo en la ciudad de Cádiz, debido  al estallido de uno de los almacenes de minas de la Base de Defensas Submarinas que incomprensiblemente se encontraba ubicado muy cerca del casco urbano. La ensordecedora explosión se pudo escuchar desde Arcos de la Frontera, según cuentan algunas personas que oyeron aquel ruido pensando que se trataba de un terremoto, en aquella calurosa noche de verano. Las consecuencias fueron devastadoras, hubo unos 150 muertos, entre ellos muchos niños expósitos de la Casa Cuna situada frente al polvorín, más de 5.000 heridos y en torno a 2.000 edificios dañados, de los cuales 500 quedaron completamente destruidos.

Una desgracia de tal envergadura, sin parangón posible en nuestra provincia con ningún otro desastre desde el terremoto de 1755, provocó en toda España una auténtica oleada de solidaridad con el pueblo gaditano.  A pesar de los difíciles tiempos que atravesaba el país, en plena época de las cartillas de racionamiento y el extraperlo, la gente se volcó en la campaña de ayuda a los damnificados. En los archivos del CEIP Ntra. Sra. de las Nieves de Arcos, hemos localizado una circular firmada en Cádiz el 13 de octubre de 1947 por el inspector Jefe M. García, en la que solicita ayuda a los niños y niñas de todos los colegios de la provincia, expresándose en los siguientes términos: “A vosotros, niños de nuestras escuelas, os corresponde en gran parte enjugar tanta lágrima y mitigar tanto sufrimiento. Por eso os pedimos en primer lugar, para los que murieron, vuestra ferviente plegaria, siempre tan grata a Dios; y para los que lloran tanta ruina material, os demandamos la manifestación de vuestros tiernos y generosos sentimientos, la limosna cristiana que es expresión, al mismo tiempo, de la caridad y ayuda en la necesidad. Nosotros ha de ser carácter de la suscripción en la que deseamos que participéis todos, cada uno en la medida de sus posibilidades. A tal fin, podéis entregar a nuestros maestros hasta el día 30 del próximo noviembre: A) Dinero, principalmente el que proviene de privaciones de golosinas y caprichos. B) Ropas para que el frío invernal no se cebe en tantos como las han perdido. C) Cualquier producto que vuestra fina sensibilidad os sugiera como alivio de una necesidad”.



A buen seguro que todos los maestros y maestras de las escuelas de Arcos secundaron la campaña instigada por el Sr. Inspector y desde las familias arcenses se pudo recaudar una buena ayuda para mitigar aunque fuera mínimamente, las consecuencias del desastre. Como muestra de la recolecta, hemos hallado dos listas de alumnas, una de ellas de la escuela de  de doña Bernardina en la que se muestra la cantidad monetaria donada por cada una. La  otra lista que tenemos pertenece a la escuela de párvulos. Puede que hubiera otra lista con las aportaciones materiales (mantas, ropa, etc.), pero sólo hemos localizado éstas.




Reverso del documento anterior

Como dato curioso, indicar que en uno de los referidos documentos nos encontramos con dos nombres muy conocidos en Arcos, como son Mercedes Monroy y Carmen Temblador (Carmelita Temblador). Ambas fueron amigas inseparables desde la más tierna infancia hasta el fallecimiento de la primera. Se educaron, crecieron y se hicieron mujeres en el colegio de las Nieves. Las dos terminaron convirtiéndose en profesoras. Mercedes incluso llegó a ser la directora del propio colegio desde 1985 hasta 2003 en que se jubiló. Carmelita, por otro lado, dirigió también durante muchos años la guardería, desde 1977 que se fundó hasta 1998. Curiosamente ostenta el nombre “Escuela Infantil Virgen de las Nieves” porque ella misma se empeñó en otorgarle dicho nombre. Administrativamente no tienen nada que ver un centro con el otro, simplemente coinciden en la denominación referente a la patrona de nuestra localidad. Hace unos meses Carmelita Temblador recibió el pasado 28 de febrero de 2017, día de Andalucía, el reconocimiento a la Trayectoria Vital en la gala organizada por el Excmo. Ayuntamiento de Arcos.

Fotografía de ese mismo curso, 1947 48.  Carmelita Temblador (tenía 14 años) junto a Mercedes Monroy. 
1ª fila: Angelita Ruiz, Nieves Vázquez, Mª Fernanda y Eduarda Vázquez.
2ª fila: (?), Remi Vázquez, Isabelita Gómez, Paquita
Ruiz, Nieves Arroyal, Juana Gago, Mercedes Monroy, Carmen Temblador, ¿? y Esperanza Alpresa.
3ª fila: Don José Delgado, Juan Pérez, José AntonioSánchez, (?), Manuel García de Veas, ¿?, Manuel de la Varga, Don Antonio Villalobos, ¿?, ¿?, Marcelino Hernández, Luis Buendía, José Antonio Rosado, ¿?, Don Manuel García de Veas y Don Inocencio Barrera.
4ª fila: Carlos Gutiérrez, Antonio Pérez, DavidCervera, Pepe Navarro, (?), (?), Manolín Muñoz, JuanManuel Gutiérrez, ¿?, ¿?, Carlos Murciano y ¿?.

Abajo, de izquierda a derecha, las inseparables Carmelita Temblador y Mercedes Monroy juntas en una foto del curso 1974/75. En la misma fila, Inocencio Barrera, Paquita Ruiz y Eduvigis Vázquez. Arriba Paco Garrido, Manuel Veas, Carmen Muñoz, José Antonio Mingorance y Julio Mariscal.


Mercedes Monroy y Carmelita Temblador. Dos grandes amigas que sólo el fallecimiento de la primera pudo separar.



viernes, 21 de julio de 2017

LA AYUDA ALIMENTICIA AMERICANA



En 1954, aunque empezaban a quedar atrás los años más duros de la posguerra, el nivel de vida aún distaba mucho de acercarse a los países de nuestro entorno. España quedó totalmente al margen del Plan Marshall con el que  Estados Unidos colaboró en la reconstrucción de una Europa destrozada por la guerra. En 1953 se habían dado los primeros pasos en la apertura de las relaciones exteriores y así poder terminar con el aislamiento al que fue sometido nuestro país. Fruto de ese empeño,  fue el acercamiento a Estados Unidos. Eisenhower y Franco llegaron a un acuerdo de  instalación de bases militares conjuntas en el estado español. Esta circunstancia propició que además de la ayuda militar, llegara también ayuda humanitaria por parte de Estados Unidos, la cual se materializó  en el envío del “complemento alimenticio”  (leche en polvo, mantequilla y queso) que fue repartido  a todos los niños sin excepción en  los “Colegios Nacionales”, desde 1955 a 1968, aproximadamente.




Para la distribución de la “ayuda alimenticia americana”  destinada a los escolares, se creó el Servicio Escolar de Alimentación, el cual dispuso una red de distribución perfectamente organizada. En cada localidad había un centro que distribuía  al resto de colegios. Para servir a tal fin, fue nombrado Delegado Local del S.E.A. en Arcos a don Carlos Burguillos, director de la Escuela Graduada nº1 “El Pósito”. En el recorte adjunto, firmado por el propio don Carlos y dirigido al director de la Escuela Graduada nº2 “Ntra. Sra. de las Nieves” don Luis Guerra Cadilla, se detallan los envases remitidos a dicho centro desde que comenzó el servicio en enero de 1954.



El Servicio Escolar de Alimentación remitió un folleto de 4 paginas  (del cual se conserva  una copia en los archivos del CEIP Nra. Sra. de las Nieves) donde quedaban reflejadas las normas generales de distribución, las pautas sanitarias que había que respetar e instrucciones alusivas al reparto (se indicaban en qué momentos de la jornada escolar se proporcionaría este complemento, cantidad en gramos que había que suministrar a cada alumno de leche, mantequilla y queso, etc).
 
El recuerdo de este complemento alimenticio a buen seguro retrotraerá a los que vivieron aquella época  a su infancia por su fuerte componente anecdótico y simbólico. De hecho, son varias las personas que al visitar el colegio tras décadas sin hacerlo me han señalado “-En ese armario guardaba don Luis Guerra la leche en polvo”, refiriéndose al mueble empotrado que está ubicado en la actualmente denominada Biblioteca Julio Mariscal, el cual todavía conserva sus puertas originales. 



El reparto de la leche en polvo y mantequilla americana en los colegios forma parte de la historia de la escuela española  (aunque tenga poco que ver con la didáctica o el ámbito educativo) y es fiel reflejo de una etapa, afortunadamente, ya superada en nuestro país.

jueves, 20 de julio de 2017

HOMENAJE A CRISTÓBAL ROMERO.




El pasado 21 de junio de 2017, formando parte del acto organizado para la despedida del presente curso, tuvo lugar en el Teatro Olivares Veas un emotivo homenaje al poeta Cristóbal Romero (1931-2014). De esta manera, desde el colegio Nuestra Señora de las Nieves, los profesores tratan de  poner en valor y de dar a conocer a las futuras generaciones, el legado de los más representativos hombres de letras de nuestra localidad, sin perder de vista el carácter didáctico que cualquier actividad escolar debe tener.

 Durante muchas décadas, el Colegio Las Nieves fue uno de los pocos lugares donde los ciudadanos arcenses podían profundizar en los estudios, de ahí que la mayoría de personalidades destacadas del pueblo pasaran por sus aulas. Hace dos años, el homenajeado por los alumnos de este colegio fue el también poeta Julio Mariscal, quien tenía en común con Cristóbal el haber sido también antiguo alumno del centro. La figura de Cristóbal Romero está fuertemente unida al colegio Nuestra Señora de las Nieves, puesto que allí, como acabamos de indicar, tuvo su primer contacto serio con las letras y fue además donde recibió la pertinente formación educativa que le sirvió de base para convertirse posteriormente en un gran poeta. 

Romero nunca olvidó sus raíces y en diferentes ocasiones de su vida, colaboró estrechamente con el centro para estimular el amor hacia la literatura a los tiernos infantes, participando en diversas actividades, casi siempre acompañado de su gran amigo y también poeta, Pedro Sevilla. Precisamente fue Pedro, junto a Pepa Caro, quienes iniciaron el acto el pasado 21 de junio. En sendos discursos animaron a los niños a iniciarse en el maravilloso mundo de la lectura e hicieron una breve y emotiva semblanza del homenajeado, a quien presentaron como un puente de unión entre los poetas del mítico Grupo Alcaraván y de generaciones posteriores como las del Grupo Calima, de las que ambos formaron parte. A continuación los alumnos leyeron una serie de poemas contenidos en el libro “Ábreme y verás”, libro de carácter infantil publicado por Cristóbal Romero en 1989. 

Cristóbal Romero y Pedro Sevilla en el patio del colegio en 1991.

Posteriormente, se llevó a cabo la representación teatral de una obra inédita del autor “Confitería de dulce”, que fue adaptada para la ocasión por la maestra Isabel Caro Gamaza, cuya interpretación por parte de los alumnos del centro fue merecedora de las risas y los aplausos del entregado público. Como colofón a tan entrañable y cálido acto, se hizo entrega a la familia del homenajeado de un bonito recuerdo alusivo al homenaje recibido. 

miércoles, 19 de julio de 2017

RECUERDOS IMBORRABLES. EDUARDO BENOT MORENO.


Eduardo Benot Moreno (Arcos de la Frontera 1900-1978) fue médico cardiólogo, aunque también cultivó la fotografía y la literatura. En su obra “Recuerdos imborrables (1971)” narra con un carácter marcadamente nostálgico, las vivencias de su infancia y juventud. Eduardo fue alumno del Colegio de Segunda Enseñanza Nuestra Señora de las Nieves desde el curso 1911/12, como atestiguan las actas de evaluación que abajo se muestran. Por tal razón, el autor no podía  por menos, que evocar tan importante etapa de su vida dedicándole a esos recuerdos un capítulo del citado libro. Aunque no llega a mencionar el nombre del colegio,  no hay duda con respecto a qué centro se trata. Eduardo era hijo de uno de los refundadores de la referida institución educativa; Rafael Benot Rubio, cuya firma podemos encontrar en la primera acta de constitución del centro en 1911, donde ejerció desinteresadamente como profesor durante varios años, como así nos relata su hijo. Del mismo modo, es obligatorio mencionar que su abuelo fue el insigne Eduardo Benot Rodríguez (Cádiz 26 de noviembre de 1822- Madrid 1907) político, escritor, matemático, filólogo, lingüista, lexicógrafo y pedagogo.

Reproducimos a continuación, el capítulo completo al que nos referíamos anteriormente, el cual resulta muy interesante porque en estos breves apuntes nos hace comprender de qué manera era concebida la educación en aquellos tiempos. El relato de Eduardo desprende gratitud hacia aquellos profesores que trasmitían pasión e imaginación en su labor educativa pese a la  falta de medios que soportaban. El aporte de éstos a la sociedad arcense resulta evidente, puesto que contribuyeron decisivamente a elevar el nivel cultural de la localidad.

Las notas obtenidas por Eduardo Benot Moreno en los cursos 1911/12 y 1912/13.


LIBRO “RECUERDOS IMBORRABLES” (1971)            
AUTOR: EDUARDO BENOT MORENO.

CAPITULO XI
LA CLASE DE FÍSICA.

"Siempre se ha distinguido este pueblo por tener un nivel cultural muy superior a lo habitual de otros de la provincia. Aun cuando se carecía de colegios de Segunda Enseñanza, esto se suplía por una voluntad y unos deseos a prueba del mayor esfuerzo de una buena parte de los padres de los alumnos.

En época anterior a la nuestra se consiguió fundar un colegio y obtuvo tal prestigio que dio lugar a que a él acudieran estudiantes de los pueblos comarcanos.

El inconveniente era la falta de constancia en el profesorado, ya que lo hacían sólo y exclusivamente, con el fin de hacer estudiar a sus hijos, por cuyo motivo, una vez terminados los cinco o seis cursos del Bachillerato, dejaban las clases y era preciso que otras generaciones arribasen para que el colegio volviese a dar señales de vida.

Hay que advertir que el profesorado era totalmente gratuito, y si se pagaba algo mensualmente, esto se destinaba a los gastos de limpieza y conservación del escasísimo material de que se disponía.

La labor de este improvisado profesorado era digna de todo elogio si se tenía en cuenta ni había laboratorios, ni material para explicar física ni mineralogía. Nada en una palabra. Sólo se disponía de dos o tres habitaciones para clases, de una pizarra y unos mapas. Todo lo demás era suplido con esa buena voluntad que he dicho antes.

Recuerdo que al darnos física don Manuel, padre de uno de los alumnos, tanto para explicarnos el Principio de Pascual o la reflexión de la luz con el ángulo de incidencia y de reflexión o el principio de Arquímedes, sacaba una vulgar caja de cerillas de su bolsillo, y con la pipa y si acaso con el vaso de agua que había sobre la mesa, se bastaba con este sencillo material para darnos una extraordinaria y provechosa lección.

No se podían echar de menos esos laboratorios. Su falta se suplía con unas dotes pedagógicas sorprendentes. Sus lecciones no creo que se puedan mejorar en un colegio equipado con todos los adelantos modernos.

Como compensación a esta labor desinteresada y altruista, estos buenos y honorables profesores fueron en muchas ocasiones felicitados por los catedráticos del instituto de Jerez, en los exámenes, y ello trajo consigo la creación por parte del Ayuntamiento de unas becas, de las cuales se beneficiaron chicos del pueblo, que de otra forma no habrían podido estudiar".


domingo, 16 de julio de 2017

LOS ORÍGENES. LA CASA DE JESUITAS (1653-1767).



El popularmente conocido como edificio “Las Nieves”, lugar donde se encuentra ubicado actualmente el Centro de Educación Infantil y Primaria “Nuestra Señora de las Nieves” ha albergado a diferentes instituciones relacionadas con la educación a lo largo de su dilatada trayectoria. Se han sucedido largas etapas de esplendor con otras, generalmente más cortas, de abandono. Abordar el estudio de La historia de la educación en Arcos sería imposible sin el conocimiento profundo de cuanto ha tenido lugar en las aulas que rodean al bello patio columnado de nuestro colegio, el cual ha  supuesto un referente cultural de la localidad imprescindible en las distintas etapas de la historia.


“Por escritura de 4 de noviembre de 1653, Doña Ana de Trujillo Coronado y Torres, hija del alcalde Francisco de Trujillo Sevillano y de Doña Inés Gamaza Coronado y viuda del Capitán Don Diego Nuñez de Prado y Trujillo, alguacil mayor y alcaide del castillo de Arcos fundó un colegio de padres de la Compañía de Jesús”(1). Doña Ana de Trujillo dispuso además, de los medios materiales y económicos indispensables para el mantenimiento de los doce religiosos que tendrían que asistir al colegio. Dos de ellos “atenderían a la educación de los niños de la escuela, enseñándoles doctrina cristiana y a leer, escribir y contar…”(1). Otros dos religiosos “estarían dedicados a leer y enseñar Gramática latina en dos cátedras, una de mayores y otra de menores, desempeñando otro religioso el cargo de perfecto (regente) de estudios, cuidando de que estas escuelas aumenten y que salgan sujetos bien aprovechados y doctrinados como lo acostumbran a hacer, para que pasen a estudiar otras ciencias y facultades y aumentase este colegio con sucesivas donaciones que hiciesen otros bienhechores”. “Que la Iglesia del convento que había de fundarse o la de la Santa Misericordia habría de titularse de Santa Catalina, Vírgen y mártir patrona y titular de las escuelas”(1).
(      1)   Protocolo nº63, notaría 7ª, fº 437.

Emblema Jesuita en el brocal de un pozo que hay en el edificio
     En un principio, la escuela estuvo ubicada en un edificio adjunto a la Iglesia de la Misericordia, la cual estaba presidida por la bella talla policromada de Santa Catalina obra de Alonso Cano.
 

Unos años más tarde, se amplió la oferta docente, gracias a la donación de Diego de Virués por escritura de 5 de noviembre de 1667. Además de la enseñanza primaria que venía funcionando desde la fundación del colegio, se crearon dos cátedras, una de filosofía y otra de Artes. El 21 de enero de 1673 en su testamento otorgó una nueva donación, con la que se reformó el colegio quedando éste con una escuela, una cátedra de Gramática, otra de Artes, otra de Teología Moral y dos de Teología Escolástica dotando al establecimiento de quince mil ducados para su mantenimiento. Fue entonces, en el momento de la ampliación, cuando hubo que buscar un edificio más acorde con las nuevas necesidades educativas. Se trasladaron entonces al Convento de Santa Catalina, el mismo que sería denominado “de Las Nieves” un siglo más tarde.


Trascripción de la lápida: “Al Sr. Don Diego de Virués Gamaza, presbítero, por haber dado a la Compañía de Jesús estas casas labradas a sus expensas, para la fundación de este colegio y dotado una cátedra de Artes y otra de Teología Moral para beneficio de su patria, puso la Compañía esta piedra como insigne benefactor suyo este reconocimiento perpetuo. Año de 1672. Viva la Eternidad. JHS”.

Espadaña del antiguo convento jesuita.
A comienzos del siglo XVII la Compañía de Jesús había adquirido una enorme importancia en el terreno de  la enseñanza secundaria en nuestro país. En sus centros educativos se estudiaba la lengua latina y el colegio de  Arcos no era una excepción. El dominio del latín era imprescindible para acceder a la universidad, de ahí la importancia de contar con expertos en la materia. Miguel Mancheño, a  finales del siglo XIX, se quejaba precisamente de que los estudiantes arcenses “no tuvieran donde aprender latinidad”. 

Santa Catalina, talla de Alonso Cano, actualmente en la iglesia de San Pedro.

 En el terreno de la enseñanza fue destacada la labor de la Compañía de Jesús. El colegio de Santa Catalina, como así era denominado el centro educativo, instruyó en las primeras letras a muchas generaciones de arcenses, desde 1653 hasta el momento de la expulsión de los jesuitas en 1767.  Esta supresión supondría en su momento para la ciudad de Arcos una grave  e irreparable pérdida.